Extraña enfermedad alarma a un pueblo de EE.UU.


FUENTE ABC/ANNA GRAU.

Una misteriosa enfermedad ha empezado a sembrar víctimas en Austin, Minnesota. Todavía no ha matado a nadie, pero ha generado unos síntomas muy alarmantes en una ciudad de 23.000 habitantes que cuenta con los mejores médicos del mundo: los de la famosa clínica Mayo, que se encuentra a menos de 100 Km. de distancia y gestiona la atención médica local.
Todo empezó en diciembre de 2006, cuando un habitante de Austin fue ingresado en la Mayo por dos semanas. Era un trabajador de Quality Pork Processors, magno matadero porcino industrial.

El paciente sufría fatiga, dolor, debilidad y hormigueo en las piernas. Los análisis descubrieron que el hombre tenía muy inflamada la médula espinal. Todo apuntaba a una especie de exagerada y equivocada reacción alérgica, con el sistema inmunitario atacando los propios nervios del paciente.
Después de meses con antiinflamatorios, el hombre volvió al trabajo. Fue volver y recaer. De nuevo se cogió la baja, de nuevo se curó y de nuevo recayó. Entretanto aparecieron casos muy similares. Todos y cada uno, entre la plantilla de Quality Pork Processors.
Se descubrió entonces que tanto el primer enfermo como la mayoría de los que le siguieron -hasta un total de doce, seis hombres y seis mujeres- trabajaban en la «mesa de las cabezas», es decir, donde se procesa esta parte del cerdo.
Soplar los sesos del cerdo
El primer enfermo tenía incluso allí una tarea que no es para paladares delicados: su trabajo consistía en «soplar los sesos» del cerdo. Es decir, introducir aire comprimido con una manguera. Esto reduce el cerebro a líquido que se usa para cocinar en algunas partes de Asia y de Sudamérica. Pero parte de los sesos salen despedidos con la consistencia de un aerosol, salpicando al trabajador y a cualquiera que pase por allí. Hasta ahora por lo menos muchos de los encargados de esta función la realizaban con mascarilla y con guantes, pero sin importarles por ejemplo tener los brazos al aire «y llenos de sesos todo el tiempo», según el testimonio de una de las enfermas recogido por The New York Times.
El periódico dedicaba ayer tres páginas a la historia mitad de médicos, mitad de detectives, que es esta misteriosa enfermedad de Austin, Minnesota, donde llevan soplando el cerebro a los cerdos desde 1998, y nunca había pasado nada. Hay dos plantas más que aplican el mismo sistema en los Estados Unidos. Una parece por ahora limpia del mal, en la otra se están investigando casos.
Como los mejores médicos del pueblo son casualmente los mejores del mundo, lo que no faltan son mentes dando vueltas al enigma. Han acudido incluso expertos de la Universidad de Columbia para tratar de averiguar si la afinidad anatómica entre porcinos y humanos ha favorecido la infección.

Esta noticia no hace más que evidenciar la variedad de enfermedades que existen, que cada día se descubren y algunas que “creamos” nosotros. Nos recuerda la necesidad de invertir en sanidad, desde la universidad hasta invertir en investigaciones.
E estudios sociológicos se ha demostrado que una de las principales preocupaciones de las personas es la salud. Y debemos dar gracias de contar con un sistema sanitario como el de la seguridad social, ya que esto no ocurre en estados unidos, en la que la sanidad a pesar de ser la mejor del mundo es la más cara y no todos los bolsillos pueden permitírselo, y tiran de seguros medicos.

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