Trece años de prisión por abuso policial


La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a un policía municipal del Ayuntamiento de Madrid a trece años y medio de prisión por agredir sexualmente, cuando estaba de servicio, a una joven de 22 años en julio de 2004.


El juicio se celebró el pasado día 16 de Enero, el acusado, casado y con dos hijas, mantuvo su declaración en la cual aseguraba que la joven se le insinuó tras cometer una infracción de tráfico y le llevó a un portal, donde mantuvieron, según dijo, una "relación consentida". Describe como ambos entraron al portal y al joven tocó sus genitales, "era una situación morbosa y excitante", confesó.
Bajaron al rellano y allí le bajó la cremallera y le hizo una felación, al terminar dijo sentirse fatal y se marchó.

La declaración de la víctima, Ana Jeanneth es muy diferente. El agente le pidió los papeles y la invitó a que se fuera con el. Ante la negativa de la joven el agente la metió en un portal y usó su arma reglamentaria apuntandole a la cabeza.
La cogió del pelo con la otra mano y le propinó un rodillazo y la obligó a hacerle una felación.

Frente a su testimonio, la sentencia da mayor credibilidad al relato de la víctima. "La declaración de la mujer resulta verosímil, dada su contundencia y claridad. Aparece corroborada por el dato objetivo de que el semen que la testigo tenía en la cara y ropas pertenecía al procesado", recalca la resolución.

La sentencia considera probado que alrededor de las 14.00 horas del 14 de julio de 2004, el procesado se encontraba de servicio, uniformado y conduciendo una motocicleta oficial por la calle Bravo Murillo, cuando se percató de que delante de él circulaba una moto. Al detenerse ambos en un semáforo, el acusado indicó a Ana Jeanneth que se detuviera en la calle próxima.
Tras unos minutos de conversación entre los dos, el procesado, prevaliéndose de su condición de funcionario policial, la llevó por el brazo hacia un portal de la calle doctor Santero, próximo al lugar en que se encontraban.

La joven se negó a ir hacia donde el acusado le solicitaba, momento en el que el procesado sacó su arma reglamentaria --un revólver--, con el que la apuntó "a la vez que la conminaba a bajar al sótano". La víctima volvió a negarse, y el procesado le pegó un fuerte rodillazo en las piernas. En ese momento, mientras mantenía el revolver en su mano, la agredió sexualmente.

En la Sección Sexta, de la sentencia, se considera a Sergio Martín Prados responsable en concepto de autor de un delito de violación y le impone la obligación de indemnizar a la víctima con 20.000 euros por los daños sufridos, siendo responsable civil subsidiario el Consistorio madrileño.
.
La noticia, que ya causó un gran revuelo en su momento, vuelve a causar estupefacción entre la sociedad.
Creando un malestar general en contra de la policía municipal, por ser el acusado un componente hasta ahora activo del cuerpo policial,
Pero no podemos dejarnos llevar como si de una jauría de perros rabiosos se tratara y arremeter contra todo el cuerpo de policía.

Es obvio que se trata de un abuso de poder, usando su autoridad como figura policial, pero no por ello podemos pensar que todos son iguales.
Los agentes policiales velan por nuestra seguridad en la medida de lo posible y aunque se dan muchos casos de esta índole, tenemos que aprender a no generalizar.

Como sociedad estructurada, tenemos libertad de pensamiento y opinión, dentro de lo que cabe, y debemos tener en cuenta que es un crimen abusar de esta forma del cargo superior que desempeña este agente. Pero esto no significa que todas las personas que ocupan cargos similares, vayan a cometer los mismos errores.

En muchos de los foros donde se a comentado este caso la opinión general es la misma, desprecian a la policía como institución y opinan de una forma demasiado generalizada. Cosa en la que se equivocan, puesto que de todos es sabido que no hay que hacer pagar a justos por pecadores.

Es una vergüenza para el cuerpo policial tener entre sus filas a gente como este hombre, que no dudó de aprovecharse de la situación sin tener en cuenta cuales serían las consecuencias.
Ninguna persona con dos dedos de frente, sea policía o no lo sea, va a apoyar la actitud de este hombre y es lo que tenemos que tener en cuenta.

Si va a estar trece años en la cárcel es por que se merece pagar por el abuso de autoridad que cometió con esta joven, pero no hagamos de esto una carnicería con el resto del cuerpo policial, por que el echo de compartir profesión no te hace ser culpable.
Son personas con años de entrenamiento y su profesión no deja de ser peligrosa por que se dediquen en mayor parte al tráfico automovilístico.

Están cualificados física y mentalmente para desempeñar su función, pero como en todas partes, estas cosas pueden suceder. No podemos preveerlas al 100%. Lo que ocurrió no es culpa de la policía en general, como muchos alegan en sus opiniones, si no que es culpa de un sólo policía, el acusado y el cual va a pagar por ello con trece años de su vida.

Desde aquí mi mas sincero apoyo a la víctima que no dudó ni por un segundo en denunciar el abuso al que había sido sometida y que sirva de ejemplo para todas aquellas personas que no denuncian sus casos por miedo a una represalia.
El cuerpo policial esta para ayudarnos y apoyarnos y si uno de sus componentes no cumple con su función, ellos son los primeros en retirar su apoyo y exigir la expulsión del cuerpo a dicho elemento.

No hay comentarios: