
El pasado día 15 de este mes, Esmeralda una joven de 21 años con deficiencia auditiva, se acercó junto con su interpreté de lengua de signos a donar sangre.
Para sorpresa de ambos no pudo hacerlo ya que los médicos no dejaron pasar al interprete, negando a la joven el derecho a comunicarse en lengua de signos e impidiendo al final que pudiera donar sangre.
Ella misma indignada a querido contar el suceso:
"Soy sorda de nacimiento, quiero informar a la sociedad de la situación que me ocurrió el pasado día 15 de Enero. Ese día vino al I.E.S Juan Carlos I de Murcia, una unidad móvil de donación de sangre. A mi me pareció interesante participar en esta labor tan solidaria. Cuál fue mi sorpresa cuando en la entrevista previa a la donación, la médica me dijo que mi interprete de lengua de signos española no podía estar presente en la entrevista.
Ante esta situación tan grave y como acto de protesta, decidí no donar sangre. La doctora me comentó que entendía perfectamente la situación de las personas "sordomudas". Los motivos que argumentaba eran que su protocolo de actuación no acepta terceras personas.
Todo esto me a hecho ver el desconocimiento en general de la sociedad hacia las personas sordas puesto que.
1º El concepto de sordomudo ha ido evolucionando y se ha demostrado la capacidad de las personas sordas para la comunicación oral, con lo cual ha habido un cambio del término de sordomudo al de la persona sorda.
2º Por otro lado informar a la sociedad de la figura del interprete. Es un profesional mero transmisor de comunicación, neutral, y con un código ético que cumplir, en el que existe el secreto profesional y se respeta el derecho a la intimidad de las personas sordas.
3º También destacar el derecho a utilizar la lengua de signos, siendo éste uno de los derechos humanos más importantes de las personas sordas, reconocido mediante la ley 27/2007, de 23 de Octubre, por la que se reconocen las lenguas de signos españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditivas y sordo-ciegas.
Quiero pedir públicamente que revisen el protocolo de donación de sangre. La ley debe cambiar para que las personas sordas puedan acceder a la entrevista personal con la interprete de LSE, consiguiendo así una perfecta comunicación".
En nuestro país son ya más de un millón las personas sordas, de nacimiento, por enfermedad o por accidente. Es una cifra más que significativa y aún siguen siendo deficientes las ayudas y servicios para este colectivo.
Llevan muchos años exigiendo lo que por derecho les corresponde, eliminar barreras de comunicación que son más que evidentes, como la falta de interpretes en la sanidad, programas de televisión subtitulados, en el sistema educativo tienen problemas para acceder a los contenidos mínimos.
¿Alguna vez se han preguntado como sería vivir en un mundo carente de sonido donde sólo pueden comunicarse a través de sus manos?
Si alguna vez lo han pensado, podrán imaginarse la frustración que estas personas deben sentir.
Necesitan ir con un interprete a todas partes, que hable por ellos, sentirse una carga para otra persona es una sensación poco agradable.
La Comunidad Sorda parece que sea como una ciudad estancada en el tiempo y situada en un lugar lejano y que, en la actualidad, poco a poco, se van creando caminos que acceden a ella. Pero son tan escasos los trabajadores de estos caminos, que parece que vayan a paso de tortuga.
Son muchisimas las asociaciones de personas con hipoacusia (sordera), creadas desde hace años, que luchan por los derechos de su comunidad para crear un puente entre las personas oyentes y las no oyentes, pero el trabajo es duro y pesado en infinidad de ocasiones.
Su cometido es el de mejorar las distintas deficiencias en el sistema.
Como mejorar la calidad de vida de las personas sordas y de sus familias en los ámbitos familiar, infantil, educativo, sanitario, laboral, rural, deportivo y en cualesquiera otros.
Trabajar dentro de su ámbito de actuación para conseguir un marco legal que permita la plena igualdad y participación social de las personas sordas.
Conseguir el reconocimiento legal y social adecuado para la Lengua de Signos Española fomentando e impulsando la investigación, el estudio y la difusión de la Lengua de Signos Española, la Cultura y la Historia de la Comunidad Sorda.
Impulsar el pleno acceso de las personas sordas a todos los niveles del sistema educativo, fomentando el bilingüismo – biculturalismo.
Promover el acceso a la formación y al empleo de las personas sordas en igualdad de oportunidades con el resto de la ciudadanía.
Potenciar y dar continuidad a la figura del Especialista en Lengua de Signos Española, fomentando el reconocimiento de su profesión como base central para la correcta planificación lingüística.
Fomentar la autonomía y la independencia de las personas sordas y la eliminación de las barreras de comunicación y procurar la incorporación de las personas sordas a la nueva sociedad de la información y la comunicación, y las NTIC.
Potenciar y dar continuidad a los servicios de intérpretes de Lengua de Signos en todos los ámbitos de la vida social y velar por la adecuada formación de las personas intérpretes.
Fomentar y dinamizar las actividades artístico-culturales dentro del movimiento asociativo de personas Sordas, en especial las relacionadas con la historia, el arte, la cultura y la lengua de la comunidad Sorda.
Sensibilizar a la sociedad sobre las necesidades y demandas de las personas sordas y de sus familias así como de las entidades en las que éstas se integran, a través de políticas de comunicación y difusión.
Fomentar la investigación sobre cualquier tema de interés para mejorar la situación social y la calidad de vida de las personas sordas y de sus familias.
Asumir la defensa y representación de aquellos sectores que presenten una realidad específica dentro de la Comunidad Sorda por motivos de género, edad, discapacidad, orientación sexual, etnia, mujeres, mayores y jóvenes con dificultades por motivos de aislamiento rurales, desplazamientos migratorios u otras causas que la sociedad cambiante en que vivimos genere.
Fomentar el prestigio, la consideración socio-profesional y la formación cultural de las personas sordas, mediante la celebración de congresos, asambleas, simposios y conferencias, así como la publicación de periódicos, libros, folletos de divulgación, vídeos, películas y todos aquellos medios posibles que autoricen las leyes vigentes; la realización de encuestas, estadísticas y demás actividades que permitan o sean conducentes a este fin.
En definitiva una ardua tarea que requiere del esfuerzo de todos, por que ellos también tienen derecho a una comunicación sin barreras.
Impiden donar sangre a una joven sorda
Etiquetas: criptex, donación, donar sangre, sorda
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